8/7/2026

Detrás de cada firma hay una persona: nuestra exposición ante la Cámara de Diputadas y Diputados

Expusimos ante la Comisión de Economía sobre los desafíos para construir un ecosistema de confianza digital más moderno, abierto y seguro.

Durante los últimos años, la transformación digital ha cambiado profundamente la manera en que realizamos trámites, celebramos contratos y nos vinculamos con instituciones públicas y privadas. Procesos que antes requerían presencia física hoy pueden realizarse desde cualquier lugar, reduciendo tiempos, costos y barreras geográficas.

Sin embargo, detrás de esta evolución existe un elemento esencial que muchas veces pasa desapercibido: la confianza.

La tecnología, por sí sola, no genera confianza. Para que un documento firmado electrónicamente tenga el mismo valor que uno suscrito de manera presencial, es necesario que exista un conjunto de mecanismos técnicos, jurídicos y regulatorios capaces de garantizar la identidad del firmante, la integridad del documento y la trazabilidad de todo el proceso.

Ese es precisamente el objetivo de la Ley N° 19.799 sobre Documentos Electrónicos y Firma Electrónica, cuyo proyecto de modernización se encuentra actualmente en discusión en el Congreso Nacional.

Más que actualizar una norma, esta reforma representa una oportunidad para consolidar la infraestructura de confianza digital que Chile necesitará para enfrentar los desafíos de una economía y una sociedad cada vez más digitales.

La confianza digital es mucho más que una firma

Cuando hablamos de firma electrónica, es habitual pensar únicamente en el momento en que una persona presiona el botón "Firmar". Sin embargo, ese instante es apenas la parte visible de un proceso considerablemente más complejo.

Una Firma Electrónica Avanzada incorpora mecanismos de verificación de identidad, certificados digitales, sellado de tiempo y registros de auditoría que permiten generar evidencia verificable y otorgar certeza jurídica a cada documento.

En otras palabras, la firma no es un archivo digital ni una imagen insertada en un documento. Es el resultado de una infraestructura tecnológica y jurídica diseñada para proteger la voluntad de las personas y resguardar la autenticidad de los actos que realizan.

Por eso, cuando discutimos sobre firma electrónica, en realidad estamos discutiendo sobre confianza digital.

Un ecosistema donde cada actor cumple un rol

Uno de los aspectos más relevantes del debate legislativo es comprender que la confianza digital no depende de un único actor.

El Estado establece el marco regulatorio y supervisa su cumplimiento. Los Prestadores de Servicios de Certificación emiten y administran los certificados digitales que hacen posible la Firma Electrónica Avanzada. Los notarios continúan ejerciendo aquellas funciones que el ordenamiento jurídico les reserva como ministros de fe.

Junto a ellos existen empresas integradoras que desarrollan la tecnología necesaria para conectar a todos estos actores y transformar esa infraestructura en procesos simples para personas y organizaciones.

Este ecosistema permite que una empresa pueda integrar distintos prestadores de certificación, adaptar los procesos a sus necesidades y mantener la continuidad operacional de sus servicios, promoviendo además la interoperabilidad y evitando depender exclusivamente de un único proveedor.

Comprender esta arquitectura resulta fundamental para diseñar una regulación que incentive la innovación sin afectar la seguridad jurídica.

Detrás de cada firma hay una persona

Con frecuencia, el debate sobre regulación tecnológica se concentra en conceptos técnicos, estándares de seguridad o mecanismos criptográficos. Todos ellos son indispensables, pero existe una dimensión igualmente importante: el impacto que estas herramientas tienen en la vida cotidiana de las personas.

Detrás de una firma electrónica puede haber un estudiante que formaliza su matrícula universitaria, una pyme que obtiene financiamiento para seguir creciendo o un trabajador que firma su contrato laboral sin tener que desplazarse cientos de kilómetros. Cada documento representa una decisión relevante.

Por ello, la modernización de la Ley N° 19.799 no debería medirse únicamente por la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, sino también por su capacidad para facilitar el acceso a servicios jurídicos seguros, reducir barreras y ampliar las oportunidades para quienes viven fuera de los grandes centros urbanos o enfrentan mayores dificultades para acceder a estos servicios.

La tecnología cumple su propósito cuando acerca soluciones a las personas, no cuando agrega complejidad a los procesos.

El desafío ya no es tecnológico

La experiencia acumulada durante los últimos años demuestra que la firma electrónica ha alcanzado un alto nivel de madurez. Miles de organizaciones ya utilizan estas herramientas para gestionar contratos, autorizaciones y múltiples procesos jurídicos de manera segura.

El desafío actual es distinto. Se relaciona con fortalecer la confianza de los usuarios, promover la educación y difusión sobre estas tecnologías, asegurar reglas claras para todos los actores del ecosistema y resguardar principios como la neutralidad tecnológica, la interoperabilidad y la libre competencia.

Una regulación moderna no solo debe garantizar altos estándares de seguridad, sino también permitir que la innovación continúe desarrollándose en beneficio de personas, empresas e instituciones.

Una discusión que trasciende la tecnología

En este contexto, Gofirmex fue invitado a exponer ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputadas y Diputados durante la discusión del proyecto de ley que modifica la Ley N° 19.799, instancia en la que participaron representantes del Ejecutivo, la academia, gremios empresariales y organizaciones de la industria tecnológica.

En representación de Gofirmex participaron nuestro Founder y Presidente del Directorio, Juan Eduardo Nogueroles, junto a nuestro CEO, Arturo Mantinetti; nuestra Legal Ops, Javiera Mantinetti; y nuestro Communications and Marketing Manager, Luis San Martín. Durante la exposición compartimos una visión práctica sobre el funcionamiento del ecosistema de confianza digital, destacando el rol de los integradores tecnológicos y la importancia de construir una regulación que fomente la innovación, la competencia y la certeza jurídica, siempre con las personas en el centro.

Nuestra participación tuvo un propósito claro: aportar una visión práctica sobre el funcionamiento del ecosistema de confianza digital y compartir la experiencia de quienes diariamente implementamos procesos de firma electrónica para organizaciones de distintos tamaños.

Más que centrar la discusión en una tecnología específica, buscamos relevar la importancia de comprender el ecosistema completo y de avanzar hacia una regulación que fortalezca la confianza digital como una política pública de largo plazo.

Una oportunidad para construir el Chile digital de la próxima década

La transformación digital seguirá modificando la forma en que nos relacionamos con empresas, instituciones y el Estado. En ese escenario, la confianza digital dejará de ser una ventaja competitiva para convertirse en una infraestructura esencial para el desarrollo del país.

La modernización de la Ley N° 19.799 representa una oportunidad para construir un ecosistema abierto, interoperable y competitivo, donde innovación, seguridad jurídica y acceso convivan de manera equilibrada.

Desde Gofirmex creemos que este desafío requiere la colaboración entre el sector público, la academia, la industria tecnológica y la sociedad civil. Solo a través de ese trabajo conjunto será posible consolidar un marco regulatorio que permita aprovechar todo el potencial de la transformación digital, poniendo siempre a las personas en el centro.

Por ello, valoramos los espacios de diálogo que hoy se están desarrollando y reiteramos nuestra disposición a seguir contribuyendo al debate legislativo y al fortalecimiento de un ecosistema de confianza digital moderno, seguro y al servicio de Chile.